Dimensión humana, arte médico

 

La fragmentación del ser es una vieja historia que nos lleva a caminos de mucho encierro en donde, si bien es cierto que los médicos nos metemos  a hurgar en estructuras subatómicas, dejamos de lado las otras cuatro dimensiones en las que también habitamos los humanos. En este sentido, los avances tecnológicos de la medicina nos generan una suerte de idealización de su eficacia con lo nuevo, proponiendo un modelo lleno de certezas, operado por un marketing publicitario tal vez sin precedentes en nuestra cultura. Creo que la medicina, para mi gusto, sigue siendo un arte y no un modelo matemático lleno de certezas como se la muestra en la actualidad. Creo que cuando solo nos quedamos con los avances tecno médicos, nos perdemos algunas de las dimensiones humanas de nuestros pacientes.
Por esto es bien interesante la propuesta de la medicina homeopática, por su labor humanizante e integradora que  propone de manera inocua, suave y permanente un proceso de recuperación de la salud de nuestros pacientes, teniendo en cuenta el mundo espiritual que habita, manteniendo el arte médico como bandera.
Mientras esta controversia sigue su curso, a lo largo de la historia médica, de acuerdo a las diferentes miradas e intereses, la enfermedad adquiere una dimensión, que si la ampliamos genéricamente,  podríamos pensar que tiene rasgos mafiosos en términos metafóricos.
Digo esto pensando en enfermedades graves que se manejan con estos códigos. El ejemplo más claro es el de un tumor invasivo que produce un movimiento que se caracteriza por el avance en la invasión de territorio. Como consecuencia de esta acción, se produce una compresión de tal magnitud que muchas veces termina ocasionando la muerte del paciente. Hay otro modelo que es el de negociador y esto sucede cuando no puede eliminar a su contrincante y para no perder cuestiones de privilegio, para seguir operando, negocia el espacio que comparte. Hay otra forma que tiene la mafia, que es pasar desapercibida. En otras palabras se mimetiza con el entorno y actúa en un momento posterior más propicio en donde su accionar no corra riegos, a esto se lo denomina latencia.
En medicina, en medio de estas complejas cuestiones de la enfermedad actual, cohabitan dos corrientes (alopatía y homeopatía) para el beneficio de los pacientes a los que la diversidad les permite tener un amplio espectro en la elección de lo más adecuado para cada uno.

  Quiero destacar que la propuesta de la medicina homeopática es la de recuperar nuestro arte y tener una  mirada integradora que permita   Iluminar en el ser humano su dimensión espiritual y operar en esas cinco dimensiones de las que habla la física cuántica en la actualidad.

 

 

Dr. Sergio M. Rozenholc