Aporte de la modernidad

 

Los avances de las tecnologías hacen que alguna gente, entre la que me incluyo, se ponga a pensar en la relación entre ciertos modelos de funcionamiento de modelos antiquísimos de sanación como la Homeopatía, las medicinas ancestrales y las avanzadas tecnologías modernas. En telecomunicaciones apareció, hace ya unos años, un nuevo sistema que se denomina CALLER ID.
El CALLER ID es un sistema de identificación de llamadas que permite detectar de qué número de teléfono proviene la señal de la llamada. Ahora les pido que me acompañen en esta hipótesis. Si alguien llama, aunque no hable, en su primera comunicación y en forma de señal, deja una huella de registro en la pantalla del receptor que además se graba en una computadora central en la que uno puede consultar, si sabe que tuvo en algún momento la señal. Aunque la persona no emita palabra alguna o se quede muda, el lugar de donde proviene la señal deja una huella de registro. Es sabido por los aportes del psicoanálisis que el inconsciente puede estar estructurado como un lenguaje, como bien lo expresara Jacques Lacan, pero a su vez este lenguaje inconsciente lo podemos tener impreso en el cuerpo, como bien lo explicara el profesor Sami Ali en sus dos obras “Pensar lo somático” o en “El sueño y el afecto”; o el Dr. Lowen en su concepción bioenergética. Si el inconsciente tuviese la cadencia de la energía vital, como algunas escuelas de pensamiento sostienen, y el cuerpo fuera lo que en telecomunicaciones es el receptor, la pregunta que surge es ¿qué tipo de señal produce un dolor o enfermedad y de dónde proviene? ¿Puede haber una señal que deje la impronta y desaparezca de la mente? ¿Y del cuerpo ?... O como pasa muchas veces, ¿se puede hallar la huella de ese registro en el cuerpo solamente?
Es muy factible que esta señal provenga de huellas que hoy la ciencia denomina genética y que se activan por situaciones sin salida que vive un individuo, las que representan conflictos irresueltos de generaciones familiares que lo antecedieron y es muy posible también, que esta sea la llamada de los ancestros, que el cuerpo identifica y se lo correlaciona con ese callejón sin salida que vive un paciente.
Para que se entienda esto voy a exponer un caso clínico. Hace algunos años acude a mi consulta una paciente de 42 años, soltera, de profesión secretaria, que padecía de un tumor de cabeza de páncreas. Me llamaron la atención durante la consulta, algunos síntomas como las manchas de tipo café con leche en su espalda, sus conjuntivas azuladas y en especial, cuando le pido que me hable de su trabajo, su relato acerca de que es muy puntillosa y ordenada como también muy reservada, sobretodo en relación al puesto que desempeña como secretaria. Me relata, “usted sabe, doctor, que por el tipo de trabajo que tengo, por mí pasan cosas muy importantes… Pero jamás diría nada ni hablaría con nadie de ellas, las mantendría siempre en secreto”. Presenta un cuadro de piel amarilla compatible con ictericia, sumado a síntomas de astenia y adinamia.  Me manifiesta que su oncólogo no le dio muchas esperanzas y eso la puso muy depresiva.
La prescripción indicada es Carcinosinum  Nelson en una única dosis.
A los 2 meses de la primera consulta la paciente mejora sus signos tumorales, los que habían reducido muy significativamente. También relata que cambió su disposición a callar todo y además, que comenzó a indagar a su madre hasta que le confesó un secreto familiar, el cual la paciente sospechaba, pero a partir del tratamiento la empezó a hostigarla hasta que se reveló el secreto. Este secreto resultó ser que ella nació luego de que la madre enterrase a una hermana de ella, de 2 años de edad y juró que de eso no se hablaría.  Durante todos estos años, nadie en la familia rompió el pacto de silencio. Sin embargo, esta situación volvió  y se reactivó cuando  una compañera de trabajo le confesó un caso similar al suyo, en su familia, unos seis meses ante que dieran comienzo sus síntomas. Es sabido que el remedio indicado en esta paciente es la clave para las personas o familias que guardan un secreto de manera absoluta como mi paciente. Piensen solamente que “secretaria” remite a aquellas personas que saben guardar secretos, por la estructura etimológica de la palabra (secretaria).
Desde ya, la paciente cambió  de trabajo por uno mucho más creativo y donde ella se sintió mucho más participativa, silenciando sus signos clínicos lo cual permanece hasta estos días. ¿Por qué use el CALLER ID  para exponer esta idea?

Porque es muy frecuente que el ser humano pierda el origen de donde proviene la señal, y generalmente es el cuerpo el que muestra la huella y muchas veces lo hace con sus escombros. A veces son más de una las señales; que aparecen en forma de mandatos o de incomprensibles jeroglíficos encriptados en este tipo de lenguaje y es la obligación del médico homeópata comprender esa vieja inscripción y darle una reinscripción en diferentes espacios y tiempos.

 

Dr. Sergio M. Rozenholc