Un pacto (para vivir)

 

Este excelente trabajo del grupo musical Bersuit Vergarabat, titulado “De la cabeza”, me hizo pensar en algunas de las enfermedades a las que la medicina por ahora solo les puede aportar ciertos paliativos y poco hace vislumbrar alguna solución concreta: tal es el caso del Mal de Alzheimer. Mientras reflexionaba, como lo hago con todos los pacientes y su motivo de consulta, me preguntaba  ¿cuál es el sentido biológico de esta problemática?
Para entender esto primero quiero dar cuenta de que la medicina explica el Mal de Alzheimer como una demencia senil de tipo neurovegetativa que se manifiesta con un deterioro cognitivo y trastornos conductuales,  sobre todo, una pérdida de la memoria selectiva para hechos producidos a corto plazo y solo recuerdan historias ocurridas en el pasado.
Esta enfermedad se desarrolla en enfermos a partir de los 65 años y tiene diversos grados de severidad. La medicina en general la considera incurable y con un pronóstico de vida de 10 años a partir del diagnostico inicial.
Para tratar de entender, siempre es interesante un fragmento de historia clínica. Juan es un comerciante de 70 años que acudió a la consulta en febrero de 2003 con un diagnóstico emitido por su médico Neurólogo.
Juan vino de Rusia de pequeño, a la edad de 6 años, buscando un lugar en el mundo donde pudiera comer y vivir dignamente con su familia; relataba no recordar el idioma materno. Padecía de ciertas enfermedades que lo acompañaban en la actualidad como la hipertensión arterial y diabetes. La historia clínica la pude tomar con la ayuda de su mujer, que fue muy precisa en contar que su marido no hablaba de hechos dolorosos del pasado, bajo ningún concepto, como por ejemplo cuando hace unos años se le preguntó si quería volver a visitar el lugar donde había nacido y dio un no rotundo. Tampoco quiere hablar de la muerte de su hijo, cosa que ocurrió hace unos 35 años, ni de las crisis matrimoniales graves que atravesó el matrimonio años atrás.
De estas situaciones, a las que llamo sin salida, Juan nunca pudo hablar. Sin embargo, su mente y cerebro las llevan impresas como un callejón sin salida y su aparato psíquico no tiene registro simbólico pero sí su cuerpo, que lleva como códigos encriptadas, las dolorosas experiencias de su pasado.
A la pregunta acerca de por qué se deteriora la memoria reciente, un amigo alejado de la medicina,  con una sabiduría muy particular, me dijo que él consideraba que tienen el disco duro lleno. En un primer momento me resultó impactante esta frase, pero luego de reflexionar creo que esta es la clave. Dice la Bersuit Bergarabat en sus primeros fragmentos de la canción;


Un pacto para vivir,
odiándonos sol a sol
revolviendo más
en los restos de un amor,
con un camino recto,
a la desesperación
¿desenlace?
en un cuento de terror.
Seis años así
Escapándome a otro lugar
con mi fantasía
buscando otro cuerpo, otra voz,
fui consumiendo infiernos
para salir de vos,
intoxicado y loco
sin humor.
Si hoy te tuviera aquí
cuando hago esta canción
me sentiría raro
no tengo sueño, mi panza vibra
tuve un golpe energético
milagro y resurrección,
y eso que estaba tieso,
bajo control

Esta magnífica letra me brindó la posibilidad de entender que en estos pacientes la biología produce una especie de constelación  en donde los recuerdos dolorosos del pasado no aparecen, por ser ellos de alta toxicidad para la vida. La biología crea un pacto para vivir sin estos recuerdos, ya que el alto voltaje de los mismos no es compatible con la existencia y la inteligencia de la naturaleza permite a estos pacientes sobrevivir de esta manera. Es por ello que desaconsejo totalmente el esclarecimiento de alguno de estos hechos, debido a que este tipo de pacientes no tiene posibilidad de respuesta ante tantos años de acumulación de toxicidad. Un pacto para vivir… Sí, creo que esta enfermedad es un pacto para vivir.

 

 

Dr. Sergio M. Rozenholc