La tendinitis del torpe

 

Hoy quiero acercarles  la descripción de un  medicamento homeopático que tiene características muy singulares: Agaricus Muscarius.  Se lo conoce en la jerga homeopática como “el hongo loco”.  Le dicen así porque en la patogenesia presenta un cuadro de delirio con exaltación de las fuerzas, el paciente tiene una extraordinaria fuerza muscular, se pone rabioso. Se escapa de la cama, no reconoce a los suyos, arroja cosas, habla en forma incoherente, canta, está muy locuaz y salta rápidamente de un tema a otro; o bien está taciturno y rehúsa contestar a las preguntas, o casi inconsciente, como borracho, y solo sale de este estado al hacerle preguntas. El cuadro de rabia es constante y puede aparecer  también, demencia alcohólica.
La imagen que mejor lo describe es la de ser torpe y minusválido, pero también es indeciso, caprichoso  y obstinado, tiene aversión a que lo toquen. Didier Grandgeorge dice que  a estos pacientes les resulta difícil el acceso al habla en el plano físico y por esto más tarde querrá pulir esa palabra hasta hacerla poesía.
A nivel general tiene una variada sintomatología muy interesante: presenta un cuadro de mucha energía que se expresa en golpes muy fuertes y sensaciones de que el cuerpo se le deshace. Sufre la famosa tendinitis del codo.
Es característica una excesiva actividad muscular involuntaria en las más diversas formas: sacudidas, estremecimientos, sobresaltos, mioclonías, temblores, movimientos coreicos. Toda esta hiperactividad cesa durante el sueño.
Además, tiene la sensación dolorosa de que lo están pinchando o tocando agujas de hielo, o la sensación de frío de hielo después de rascarse. Lo opuesto también puede verse, es decir, como agujas calientes.
Presenta muchas agravaciones físicas luego de tener relaciones sexuales.
Tiene ronquera luego de cantar y  muestra de manera muy intensa  la rigidez de columna, con la sensación de que se le va a quebrar si intenta agacharse. Siente fuertes dolores en la misma, que empeoran apoyándola en el respaldo de la silla,  o en movimiento,  al agacharse, después de comer; es muy sensible al tacto, más en la región dorsal, y a veces en cada vértebra. Por momentos el dolor sacrolumbar  lo obliga a estar acostado, no puede levantarse, se siente peor al estar sentado, mejora si está acostado, peor mientras mueve el vientre, peor parado, caminando, por el movimiento o por darse vuelta; el dolor se va extendiendo a las piernas. Siente frío extendido hacia abajo por la espalda, como si corriese agua fría a lo largo de la columna.
Son notorios la torpeza e incoordinación en manos y miembros inferiores; tropieza al caminar; ataxia; se le caen las cosas de las manos; como si sus miembros no fueran de él. Rigidez reumática en manos y dedos, sobre todo la izquierda. Temblor en las manos, peor al asir un objeto.
Historia clínica (síntesis)
Sabemos los médicos homeópatas que no todos los síntomas muchas veces están presentes en las historias clínicas, y para ilustrar esto voy a contar una historia de un joven que hizo del alpinismo una manera de vivir.
Este muchacho de 26 años, soltero,  llega a la consulta en el año 2002 derivado por un paciente que atiendo desde hace muchos años. Relata que se le produce la lesión cuando luego del ascenso a un pico montañoso, actividad que ha realizado muchas veces, de repente se le produce una inflamación muy dolorosa en un tendón de la pierna derecha, y que luego de infructuosos tratamientos traumatológicos decide hacer la consulta por sugerencia de un amigo (mi paciente).
Durante la entrevista veo que es un ser sensible, que vive del alpinismo trabajando como instructor,  llevando a gente para diferentes lugares de nuestro país.  A mí me llama la atención que en el relato aparece en su discurso que es torpe en todo lo que hace menos en su trabajo, esto me resultó extraño ya que en el trabajo de alto riesgo que realiza era imposible admitir la torpeza.
Se define como un ser solitario, caprichoso y obstinado y es aficionado a la poesía.
Decido en su momento prescribir Agaricus y el joven en poco tiempo se curó la tendinitis, pero lo más interesante es que el trabajo que realizaba tomó un giro impensado.  Ya no se dedicó full time a lo mismo sino que incorporó otros proyectos que estaban pendientes en su vida.

Hasta  la próxima.

 

 

Dr. Sergio M. Rozenholc