Fatiga Crónica

La frecuencia que presenta esta patología en la consulta médica en el momento presente,  me hizo reflexionar y escribir sobre el tema tomando aportes de otras disciplinas, como lo que en la actualidad se denomina Nueva Medicina
Es muy factible que cuando se expresa esta enfermedad se deba a un conflicto de supervivencia. Muchas veces en mis artículos demostré que cada vez que se produce una enfermedad crónica hubo en el paciente una situación sin salida, inesperada para el sujeto y a la que no pudo dar respuesta verbal. Podría ser una falla en la constitución de un símbolo en la psique del sujeto y a la manera de un  rayo que impacta directamente en el  cuerpo, este obra como un operador, pero no cualquier operador, ya que es el que constituye el verdadero sentido biológico de la enfermedad.
Para entender la fatiga crónica y lo que es el sentido biológico los invito a que me acompañen en el recorrido de esta historia.
 La manada de ovejas busca su sustento para sobrevivir de manera conjunta, ellas nunca lo hacen solas, ya que el grupo representa la estructura de vida para estos animales. Es bien interesante ver que para la oveja el modelo de supervivencia de la manada está casi inscripto genéticamente, como ocurre para  los humanos con la familia, esto pertenece al acervo de supervivencia de una especie. A estas alturas ustedes se preguntarán por qué esta comparación.   Comienzo por explicar que la oveja siempre está pastando con su manada y para realizar esta tarea agacha su cabeza.  Sucede que en esta actitud, muchas veces se pierde del resto de sus pares. Cuando  percibe que sus pares ya no están, aparece repentinamente el sentido profundamente biológico de la naturaleza, que pone en marcha un programa que podríamos llamar genético.  Este le impide seguir avanzando,  por la simple cuestión de que podría caer en las manos de  un depredador y estar en peligro y es cuando comienza a cansarse y no puede avanzar más, por lo tanto,  no tiene otra alternativa que inmovilizarse o detenerse en el mismo lugar.  Ahí  comienza a desactivarse su energía y esto aparece como chance de supervivencia. Esta posibilidad de supervivencia, que es la inmovilización, le permite, al no alejarse del lugar donde comenzó a pastar,  recuperar a la manada produciendo un movimiento lento  en zigzag.
A través de esta imagen, a la manera de una metáfora,  se pone de manifiesto  cómo las ovejas y los humanos  somos muy parecidos porque evidentemente,  tenemos inscripto en el cerebro  un código arcaico muy similar.
 Este conflicto para la oveja es una pérdida de dirección. La manada para la oveja representa su estructura de vida y por lo tanto de supervivencia.
A las personas, cuando se nos produce una situación sin salida y perdemos la dirección de nuestro deseo profundo,  se nos desactiva el verdadero sentido de nuestra existencia y nuestro reloj biológico disminuye o corta  nuestra producción  de energía para no seguir avanzando en ese descontrol. Esto se debe  a que muchas personas solo tienen identidad a partir de sus grupos de pertenencia ( familia, religión, amigos, grupos espirituales, etc.)
Es muy interesante observar que en la fatiga crónica se fusionan  cinco tipos de conflictos, que describiré por separado para su comprensión, pero funcionan fusionados en esta patología.  Ellos son:
1)    Conflicto de Impotencia (moverme es peligroso)
2)    Conflicto de Desvalorización
3)    Conflicto de Dirección
4)    Conflicto de Desplazamiento
5)    Conflicto de Líquidos
El primer conflicto es el de impotencia, ante la percepción inconciente del individuo de  que moverse es peligroso porque podría perder la vida.
El segundo conflicto es el de desvalorización, en donde tengo la sensación de no valer nada y  no servir para nada,  acompañado por  un sentimiento de soledad que potencia esta situación.
El tercer conflicto es el de dirección.  Al perder  a su grupo de pertenencia,  se desubica espacialmente por su impotencia ante la naturaleza que le es hostil.
El cuarto conflicto es de desplazamiento,  que lo lleva a caminar la vida de manera oblicua, como si estuviera bajando en zigzag la escalera,  por una pérdida de rumbo.
El quinto conflicto es el de líquidos,  que es producido a nivel orgánico por los riñones y viene a mostrar que la vida no fluye. Posiblemente sea este el mecanismo heredado de cuando salimos del agua como peces ya que si nos alejamos del agua nos secamos. En la vida todo lo que circula son líquidos y todo fluye a través de ellos. En esta patología hay disminución del filtrado renal.
Dije que la explicación por separado de estos cinco conflictos era a los fines didácticos, pero todo esto sucede en el mismo momento y como resultado tenemos al paciente con astenia, adinamia y una gran fatiga (crónica).
 Daré un ejemplo mediante  una breve reseña de un cuadro clínico de una paciente que atendí en el año 2002. María es actriz,  35 años de edad, en el momento de la consulta estaba sin trabajo y con mucho enojo con su padre.  Presentaba por ese entonces el cuadro típico de esta enfermedad:  astenia, adinamia, fotofobia y dolores de cabeza, y refería  como si la vida le hubiera secuestrado su energía;  llevaba el cuadro 2 años de evolución. La paciente era calurosa, tomaba mucho líquido y ponía mucha sal a las comidas. El rencor era un variable que estaba presente en todo su ser.
Decidí trabajar con ella el perdón. “Père”, en francés,  significa padre.  Es como si tuviera que dejar entrar a su vida ese don del padre que su rencor infantil no permitía establecer en su aparato psíquico, y le indiqué un remedio homeopático que se llama Natrum Muriaticum.
Resolver este tema le permitió a la paciente, en algunos meses,  restablecer una buena relación con su padre y conseguir un trabajo al que ella describía como un sueño.
El trabajo  médico es encontrar el objeto de deseo en la vida y el trabajo,  en sintonía y relación  con la identidad del paciente.

Es importante que los médicos homeópatas reconozcan esta problemática para poder, en el momento de la toma del caso,  elegir bien aquellos síntomas que esclavizan la vida de los pacientes y tener claro el camino de la cura.

 

 

Dr. Sergio M. Rozenholc