¿Qué Camina Cuando Camino?

 

Desde hace mucho tiempo los médicos sabemos que los pacientes que padecen algún tipo de enfermedad crónica, sea cual fuere, cuando le solicitamos que como parte del tratamiento médico camine 5 km todos los días a ritmo sostenido, observamos el beneficio que ello les otorga, rápidamente ubicamos una mejoría psicofísica, más allá de la medicina que se esté utilizando.
Es ahí donde me surge la pregunta, ¿qué camina cuando camino?
Es cierto que si parto de la hipótesis que caminar es un cambio de lugar, no es menos cierto que produce un cambio de ritmo, el cual es constante, repetido y diario.
Si la vida fuese “ritmada”, la enfermedad no sería otra cosa que un cambio de ritmo, en el cual la variable tiempo cobra una dimensión muy importante.
Para entender el camino que quiero ir transitando, traigo la imagen de una selva, en donde alguna vez hubo una huella y mi objetivo es volverla a encontrar.
Quiero agradecerle a la licenciada Susana Rotbard quien me facilitó el trabajo del filósofo brasileño Lucio Alberto Pinheiro dos Santos, presentado como tesis doctoral en Río de Janeiro en 1931, bajo el título “Ritmoanálisis”. Me gustaría destacar que tomé a este autor, que precede a los conocimientos aportados en la actualidad por la física cuántica .
Dice Pinheiro dos Santos que la materia se transforma en radiación ondulatoria y la radiación ondulatoria se transforma recíprocamente en materia; éste es uno de los principios más importantes de la física contemporánea. Esto equivale a decir que materia y radiación deben tener caracteres ondulatorios y rítmicos.
La materia no está desplegada en el espacio indiferente al tiempo. No subsiste constante, inerte, en una duración uniforme. No solo es sensible a los ritmos sino que existe sobre el plano del ritmo, y el tiempo que desarrolla es el tiempo ondulante, tiempo que es uniforme, y tiene una regularidad de su frecuencia. Las diversas potencias substanciales de las materias se presentan, al estudiarlas en detalle, como frecuencias. Los intercambios energéticos detallados entre las diversas materias químicas se hacen de manera rítmica por intermedio de radiaciones con frecuencias determinadas.
La teoría cinética de los gases nos ha enseñado que un gas encerrado en un cilindro mantiene el pistón a un nivel invariable, mediante una multitud de choques irregulares. No sería absurdo que se produjese una concordancia temporal entre los choques y que el pistón saltase bajo el simple efecto de estos impactos sincronizados sin razón macroscópica alguna. Pero el físico tiene confianza: la ley de los grandes números guarda sus fenómenos, la probabilidad de la concordancia temporal de los choques es despreciable. De manera semejante, una teoría cinética de los sólidos, nos mostrará que la figura más estable debe su estabilidad a un desacuerdo rítmico. Son figuras estáticas de un desorden temporal, nada más. Nos asentamos sobre una anarquía de vibraciones.
Esta posibilidad de una explosión puramente temporal, debida únicamente a la acción sincrónica de los tiempos superpuestos pertenecientes a los diferentes elementos, muestra bien, el carácter fundamental del ritmo para la materia.
A partir de esto podemos decir que energía vibratoria es la energía de la existencia.
Entonces la materia existe en un tiempo vibrante y solo en un tiempo vibrante, incluso en reposo, porque reposa sobre el tiempo vibrante.
Hay que atribuir al tiempo una dualidad fundamental puesto que la dualidad inherente a la vibración, es su atributo operante.
Materia y radiación solo existen en el ritmo y por el ritmo.
La pregunta es ¿cómo la vibración puede tomar aspectos materiales y no cómo vibra la materia? Es el ritmo regular el que aparece como aspecto material en forma de atributo material determinado. Es aquí donde el autor propone la interpretación ondulatoria sustituyendo a la substancia por una radiación particular para explicar el funcionamiento homeopático que incorpora la temporalización vibrada de la substancia médica.
Incorpora la radiación entre las técnicas de substancia absorbida y sustancia asimilada.
Desde el punto de vista de la biología ondulatoria es imposible que una substancia actúe verdaderamente, sino se temporaliza en forma vibratoria consecuentemente a su obstrucción.
Al ponerse en reserva, se bloquea el espacio inerte. Solo actúa donde ésta está, es decir, sobre ella misma. Para salir de sí misma será necesario que se propague y solo puede propagarse ondulatoriamente. La acción externa es necesariamente una acción vibratoria. Además se necesitará siempre la intervención de una ondulación para despertar y activar la substancia puesta en reserva, por lo tanto debemos volver siempre al período de activación para comprender la acción de un alimento o de un remedio.
Es de ritmo a ritmo como debemos apreciar las acciones terapéuticas.
La substancia médica puede propagar sus ritmos porque la dosis esta ultradiluida.
Efectivamente, bajo forma masiva la sustancia absorbería de alguna forma sus propios ritmos, mantendría una resonancia consigo misma sin cumplir su papel de excitación exterior a sí misma. Dejaría de jugar con la nada, se recuperaría a sí misma. La disolución de la materia homeopática es una condición de su acción vibratoria. Ahora bien, una substancia que vuelve a la nada ocasiona una radiación.
Una vez más, es un filósofo ajeno a la temática médica el que pone luz a este tema tan difícil de poder desentrañar, como es el modelo de funcionamiento homeopático.
Todo el trabajo de Pinheiro dos Santos está basado en ritmos, desde la explicación de la Homeopatía hasta la forma de temporalidad ritmada que tiene la vida.
Siguiendo con mi hipótesis, si la Homeopatía trabaja sobre los ritmos, si la vida es un ritmo, ¿qué camina cuando camino?
Ahora, si la enfermedad fuera una destemporalización del ritmo y detectamos la variable de la temporalidad del mismo, estaríamos en el verdadero meollo del “genioma” humano.
Tal vez es entonces el caminar ritmado el que permite salir de la destemporalización y recupera la unión de lo indecible, que son silencios inscriptos en el pentagrama de la vida.

Seguramente el usar la palabra substancia y genioma darán el trazo para futuros ensayos que terminen por aclarar en un tiempo cercano, esta cuestión de por qué la Homeopatía funciona directamente sobre los ritmos.

 

Dr. Sergio M. Rozenholc