La Homeopatía una rara Alquimia

 

El propósito de la alquimia no es, como se dice, hacer oro y plata, sino en este caso hacer arcanos y dirigirlos contra las enfermedades; como ese es el resultado, esa es también la base... No es el médico el que controla y dirige, sino el cielo, por mediación de las estrellas; y por eso el medicamento debe recibir forma aérea, de modo que pueda ser dirigida por las estrellas porque, ¿qué piedra es levantada por las estrellas?, ninguna excepto la volátil.
De ahí que muchos hayan buscado el quintum esse en la alquimia, que no es otra cosa que el que los cuatro elementos son substraídos del arcano, y lo que entonces queda es el arcano. El arcano, además, es un caos, y es posible llevarlo a las estrellas como una pluma ante el viento.
Estas bellísimas letras que tienen un encanto poético fueron escritas por uno de los más grandes médicos de la historia Paracelso.
Alcanzar el arcano por la eliminación de los cuatro elementos les es todo en el arte esparico, y esta misma palabra viene del griego spao, separar, + ageireiu, reunir. El antiguo tema alquímico del solue et coagula, disuelve y coagula, volatiliza y fija. Ese es el gran magisterio de la alquimia.
El disolvente universal usado para la transmutación es un disolvente llamado Alcahest. El arcano no es sino la “virtud de una cosa en su más alta potencia”, un fuego invisible que destruye todas las enfermedades. Para obtener este arcano, dice Alberto Magero, uno debe hacer volátil lo fijo y fijo lo volátil, máxima que es aplicable a la alquimia espiritual.
Creo que es el espíritu del legado de Paracelso, lo que impulsó a Samuel Hahnemann a desarrollar toda su teoría Homeopática y encontró en los secretos de los arcanos que no son más que la identidad de las sustancias simples, como modelo de expresión del sufrimiento humano llamado enfermedad de manera amplificada, y es en este punto, tal vez, en donde esa vieja alquimia fuera rescatada por la Homeopatía en busca de ese 5º elemento.

Rescato las palabras del poeta Rousard, tal vez como una indicación del camino. “La Materia permanece pero La Forma se pierde”.

 

Dr. Sergio M. Rozenholc