Doctor, ¿por qué soy Thulium Carbonicum?

Para poder develar esa pregunta voy a comenzar por comentar un extracto de una historia clínica de muchos años de evolución, en la que tengo que agradecer al paciente, su confianza y su fe en que las cosas podían cambiar, puesto que pasó por casi 20 medicamentos aguardando la mejoría que no llegaba, hasta que este médico pudo acceder a un nuevo modelo aportado por el Dr. Jan Scholten de Holanda.

Juana, una paciente de 45 años, divorciada y con un hijo, que consultó por primera vez hace diez años por un cuadro de ansiedad asociado a una depresión, medicada por su psiquiatra con algunos psicofármacos desde hace mucho tiempo, llegó a la consulta con un cuadro de desesperación y un temor existencial que no podía explicar y manifestaba una gran falta de confianza en sí misma. Tenía obsesiones, miedo a la oscuridad desde pequeña y decía que no podía salir del agujero negro donde estaba, en el cual no sabía explicar ni cómo había entrado, ni cómo podía salir. Entre sus gustos, se destacaba el estudio de filosofía y declaraba que era la filosofía la que la tenía en pie. Durante su infancia, su padre la maltrató desde lo psicológico y lo físico. Muchas veces presentaba un cuadro de confusión. Contaba que luego de mucho tiempo de crisis, el llorar la mejoraba. Tenía un gran deseo de libertad y se definía como una mujer culposa y con miedo al infierno.

Decía que se sentía mejor cuando estaba sola y empeoraba en compañía. Ubicaba en el estómago, una sensación profunda de miedo, desde los 15 años.

Se definía como una mujer orgullosa y se criticaba por no haber sido una buena madre. Tuvo una muy mala relación de pareja, decía que el marido estaba en otra frecuencia, ya que sentía que nunca la miraba.

Tenía antecedentes clínicos de Glaucoma, migrañas, bronquitis a repetición y resfríos.

Entre sus miedos se destacaba el miedo a lo nuevo y a salir a la calle. Entre sus deseos alimenticios, el consumo de chocolates.

Luego de tantos fracasos que tuve con la paciente, usé finalmente, el modelo del Dr. Jan Scholten para comprender el caso:

Primero confirmé que era un lantánido por “agujero negro, deseo de libertad y el estudio de filosofía”.

El estadio (en la tabla periódica de elementos) que pertenecía a este cuadro era el 15, por su “voluntad quebrada y sus miedos con el infierno”. Carbonicum era el elemento que acompañaría por “el tema del padre, el miedo a la oscuridad, el llanto que la mejoraba y su confusión”.

Luego de 5 meses de tratamiento con diferentes potencias de Thulium Carbonicum en diferentes potencias, la mejoría fue de un 95 % y desde luego que ya no ingiere psicofármacos. Desaparecieron la ansiedad y su depresión.

Comenzó a impartir clases de filosofía. Conoció una persona y se puso en pareja, luego de casi 15 años de no salir con ningún hombre.

Para poder conocer a este medicamento, lo primero que tenemos que decir es algunas cualidades de estas tierras denominadas raras (lantánidos)

Son personas que buscan su autonomía, la libertad de ellos y del prójimo y necesitan ostentar el poder, pero no para dominar al otro, sino para generar más libertad en la gente y que no lo dominen.

Son personas que necesitan ser su propio jefe, que no los controlen y, sobre todo, poder ser ellos mismos. Son personas que mantienen un alto nivel de autocontrol, muy reflexivos, profundos, espirituales, buscan todo el tiempo su parte oscura para conocerla y por lo tanto tienen profesiones de terapeutas, filósofos, médicos, homeópatas, etc. Son personas humanistas, creativos muy honestos, buscadores de lo nuevo en diferentes disciplinas, muy sexuales; muchas veces, hasta solitarios y reservados.

Thulium ocupa en la tabla periódica el estadio 15 y las palabras que comprenden a este son: soltarse, destruir, expulsión, pérdida, caída, derrota, bancarrota, muerte, rendirse, abdicar, sacrificar, perdonar, olvidar, envenenar, rechazar, contrario, súbito, imprevisto, encima y acabado.

Para su correcto diagnóstico hay que tener en cuenta que Thulium es un medicamento que ha perdido la luz. Irradia oscuridad con seriedad y una gran pesadez, que son los más extremos en los lantánidos. Se consideran a sí mismos, personas malvadas. Muchas veces se los ve en sectas religiosas. En mi experiencia lo he observado en patología con HIV, con frecuencia.

Thulium Carbonicum tiene, además, la característica de que el padre es una persona malvada y siniestra. El padre ha sacrificado su independencia.

Estas tierras dinamizadas, los lantánidos, son remedios homeopáticos de rápida y buena evolución. Se encuentran en la consulta diaria, de forma tan frecuente como Sulphur, Lycopodium o Calcárea Carbónica.

Haciendo una síntesis, para poder prescribir este tipo de remedios hay que tener en cuenta 4 cosas:

La primera, si corresponde a la serie de los lantánidos.

La segunda, qué estadio de la tabla periódica ocupa la sustancia que voy a utilizar.

La tercera, identificar qué tipo de lantánido es.

La cuarta, con qué tipo de sal se combina.

Este modelo difiere de la homeopatía clásica. Es interesante porque permite identificar la esencia de un paciente y aporta una solución más rápida.

Hasta la próxima.

Dr. Sergio Rozenholc