Lucio Alberto Pinheiro Dos Santos:
funcionamiento del mecanismo íntimo de la
medicina homeopática

 

Durante los últimos años la medicina homeopática recibió diferentes intentos de explicación de cómo era el mecanismo intimo de funcionamiento. Se recurrieron a diferentes autores relativamente modernos como, Fritjof Capra que relaciona la física moderna con el misticismo antiguo, o Ilya Prigogine con sus estructuras disipativas, o el mismísimo David Bohm con sus aportes de la física cuántica, pero ninguno tuvo para mi gusto una claridad meridiana como el filosofo Brasilero Lucio Alberto Pinheiro Dos Santos. Este último nacido el 19 de abril de 1889 en Braga, Rio de Janeiro. Estudió magisterio, se licenció en Derecho y enseño en la facultad de Coimbra, Física y Matemáticas. Dictó clases en la universidad de Porto, y estudió en la Sorbona. El profesor escribió una serie de trabajos que ameritan su estudio ya que delineó varias líneas de investigación.
Personalmente voy incursionar con el trabajo presentado en el año 1931 llamado Ritmoanálisis, publicado en la "Sociedad de Psicología y de Filosofía"de Rio de Janeiro año 1931. Su tesis está basada en las duraciones que son esencialmente dialécticas, construidas sobre ondulaciones y ritmos que para explicarlas toma el modelo homeopático. Para desarrollarlo el modelo hace hincapié en tres puntos de vista el material, el biológico y el psicológico.
Dice Pinheiro Dos Santos "que la materia se transforma en radiación ondulatoria y que la radiación ondulatoria se transforma recíprocamente en materia es uno de los principios más importantes de la física contemporánea." Esta transformación tan fácilmente reversible debe hacer pensar de forma natural que, en ciertos aspectos, materia y radiación son parecidas. Lo que equivale a decir que tanto la materia, como la radiación, debe tener caracteres ondulatorios y rítmicos. "La materia no está desplegada en el espacio, indiferente al tiempo, no subsiste completamente constante, inerte, es una duración uniforme." Tampoco debe ser algo que se usa y se tira. No es solo sensible a los ritmos, sino que existe con toda la fuerza del término, sobre el plano del ritmo, y el tiempo que desarrolla ciertas manifestaciones delicadas es un tiempo ondulante, tiempo que solo tiene una manera de ser uniforme: la regularidad de su frecuencia. Las diversas potencias substanciales de la materia se presentan, al estudiarlas en detalle, como frecuencias. En particular, desde el momento en que se accede a los intercambios energéticos detallados entre diversas materias químicas, se percibe que dichos intercambios se hacen de manera rítmica, por intermedio indispensable de radiaciones con frecuencias determinadas.
Para explicar todo esto el autor describe la teoría cinética de los gases y dice "que un gas encerrado en un cilindro mantiene un pistón a un nivel invariable mediante una multitud de choques irregulares. No obstante sería absurdo que se produjese una concordancia temporal entre los choques y que el pistón saltase bajo el simple efecto de los choques sincronizados sin razón microscópica alguna. Pero el físico confía en que la ley de los grandes números guarda sus fenómenos, las probabilidades de una concordancia temporal de los choques son despreciables. De manera semejante una teoría cinética de los sólidos nos mostrará que las figuras mas estables deben su estabilidad a un desacuerdo rítmico. Son las figuras estáticas de un desorden temporal nada más. Ejemplifica diciendo que nuestras casas están construidas sobre una anarquía de vibraciones. Las pirámides, cuya función consiste en contemplar el paso de los siglos monótonos, son cacofonías interminables. Un ilusionista, director de orquesta de la materia, que pusiera en concordancia los ritmos temporales, volatilizaría todas las piedras.
Esta posibilidad de una explosión puramente temporal, debida únicamente a una acción sincronizante, sobre los tiempos superpuestos pertenecientes a los diferentes elementos, muestra bien el carácter fundamental del ritmo para la materia. Si estudiamos un problema a nivel de un corpúsculo particular, la conclusión será la misma.
Si un corpúsculo deja de vibrar, dejará de ser. Es imposible concebir la existencia de un elemento de materia sin añadir a dicho elemento una frecuencia determinada. Podemos por lo tanto decir que la energía vibratoria es la energía de la existencia. Acá la pregunta que se hace es ¿por qué no vamos a tener derecho a inscribir la vibración en el mismo plano del tiempo primitivo?. No lo duda.
La materia existe en un tiempo vibrante, y solo en un tiempo vibrante. Incluso en reposo tiene energía porque reposa, sobre el tiempo vibrante. Hay que atribuir al tiempo una dualidad fundamental puesto que la dualidad, inherente a la vibración es su atributo operante.
Es aquí donde Pinheiro Dos Santos no duda en escribir "la materia y la radiación solo existen en el ritmo y por el ritmo."
"Por lo tanto la pregunta en realidad no es como vibra la materia sino como las vibraciones pueden tomar aspectos materiales. La doctrina de las relaciones de la substancia y el tiempo se presenta así bajo una luz metafísica completamente nueva. Por lo tanto no debemos decir que la substancia se desarrolla y se manifiesta bajo la forma de ritmo, sino que es el ritmo regular el que aparece bajo la forma de atributo material determinado. El aspecto material es el aspecto confuso. El aspecto material es la confusión realizada.
El estudio químico que se dirija, no a una materia, sino a una sustancia pura conducirá mas tarde o mas temprano a definir las cualidades precisas de dicha substancia pura como cualidades temporales, es decir, como cualidades enteramente caracterizadas por ritmos. Ya la fotoquímica sugiere, en este sentido, substancias verdaderamente nuevas en las que el tiempo vibrante imprime su marca. Podemos prever que el químico hará substancias con el espacio-tiempo simetrizado y ritmado. En otras palabras el metafísico que quiere fundar intuiciones que concuerden con las necesidades científicas actuales, debe substituir el espacio-tiempo doblemente uniformado en uso en la era prebrogliana por la simetría-ritmo."
Bachelard a partir de este punto agrega que el realismo necesita una verdadera inversión metáfisica para corresponder a los principios del materialismo ondulatorio.
Para poder explicar toda su teoría Pinheriro Dos Santos dice "que a propósito de un considerable número de hechos, extraídos sobre todo de la homeopatía, el autor propone la interpretación ondulatoria, es decir, la explicación de la acción substancial por la sustitución de la substancia por una radiación particular. La dilución, muy grande siempre en homeopatía, favorece en definitiva la temporalización vibrada de la substancia médica. Esta interpretación es plausible; pero no descarta completamente la interpretación substancialista tradicional."
Será necesario instituir experimentos de discriminación -verdaderas interferencias medicinales concebidas de forma vibratoria, por ejemplo- para legitimar plenamente la forma ondulatoria propuesta, por Pinherio Dos Santos.
Dice Bachelard en este punto "que la intuición substancialista habitual se ve en principio de algún modo contradicha por la existencia de la homeopatía. Efectivamente en su naif, es decir, en su forma pura, la intuición substancial querría que una substancia actuase proporcionalmente a su masa, al menos hasta cierto límite. Queremos que existan dosis ligeras cuyo exceso conduciría a perturbaciones. Pero no se puede admitir fácilmente la eficacia de las diluciones extremas administradas por los homeópatas.
En tanto consideremos la substancia médica como una realidad cuantitativa, no comprenderemos fácilmente una acción substancial que tenga lugar, de alguna forma, en razón inversa a la cantidad."
Estas teorías de pequeñas dosis tienen contra ellas, no solamente la idea de substancia, sino también el evidente sentimiento de fuerza que se experimenta al poseer una substancia, al acariciar reservas y capitales.
Pinheiro Dos Santos dice que la substancia desde lo que considera la biología ondulatoria es imposible que actúe verdaderamente si no se temporaliza de forma vibratoria consecutivamente a su destrucción. Al ponerse en reserva se bloquea en el espacio inerte. Solo actúa donde está, es decir sobre ella misma. Para salir de si misma será necesario que se propague y sólo puede propagarse ondulatoriamente. La acción externa es necesariamente una acción vibratoria. Además se necesitará siempre la intervención de una ondulación para despertar y activar una substancia puesta en reserva. Por eso deberemos volver siempre al período de activación para comprender la acción de un remedio.
Por lo tanto, "es ritmo a ritmo a ritmo más que de cosa a cosa como debemos apreciar las acciones terapéuticas."
La substancia médica homeopática puede propagar sus ritmos porque se indica a dosis ultradiluída. Efectivamente, bajo forma masiva, la substancia absorbería de alguna forma sus propios ritmos: mantendría una resonancia consigo misma sin cumplir su papel de excitación exterior a sí misma. Escaparía a la indispensable destrucción, dejaría de jugar con la nada. Se recuperaría a sí misma. De hecho, la física de las radiaciones muestra bien que la substancias actúan sobre todo por medio de los elementos superficiales y que de las radiaciones de las partes profundas son absorbidas por la materia radiante misma. La disolución de la materia homeopática es una condición de su acción vibratoria.
Mas adelante en su trabajo habla de la reversibilidad de la substancia homeopática y dice: "nada se opone a que una sustancia homeopática, que haya tomado forma de pura vibración se reconstruya más tarde bajo forma de substancia. Existe, efectivamente, exacta reversibilidad de la materia en ondulación y de la ondulación en materia. El papel de la dosis ultradiluída se conserva más íntegramente que una dosis masiva, puesto que podría restituirse. Y llegaríamos a la paradoja que lo infinitamente pequeño, bien estructurado y bien ritmado se pierde menos fácilmente que la materia burda e inerte.
Es interesante observar que Pinheiro Dos Santos muestra el carácter primordial de la vibración en la base misma de la vida. Si la materia inerte entra ya en composición con los ritmos, es completamente seguro que, por la base material, la vida debe tener propiedades profundamente rítmicas. Pero es sobre todo por vía de emergencia como se introducen las necesidades ritmoanalíticas del proceso vital. Puesto que la vida es estrictamente contemporánea de transformaciones materiales, puesto que es imposible sin el socorro incesante de las transformaciones materiales, sin el doble juego de la asimilación y de la desasimilación, es necesario que pase por el intermedio de una energía ondulatoria.
Para Pinheiro Dos Santos en esta extensa obra cuando habla de los aspectos psicológicos de la misma dice que el error no puede ser continuo sin daño, y el éxito no puede ser continuo sin riesgo y fragilidad, por lo que la vida tiene un carácter ondulatorio.
Hay otro aspecto de su trabajo que destaca la vida espiritual del individuo y es cuando menciona que " la vida se dialectiza, ya que toda actividad espiritual es el paso de un nivel a otro mas elevado."
Hay un fenómeno que no aborda el filosofo Brasilero pero si lo hace Gastón Bachelard en su libro "la dialéctica de la duración", cuando habla de la duración, ya que dice algo maravilloso que es "si lo que mas dura es aquello que mejor se reinicia, debemos, por lo tanto encontrar en nuestro camino la noción de ritmo como noción temporal fundamental".
Bachelard asevera que los fenómenos de la duración están construidos con ritmos, en lugar de estar los ritmos necesariamente fundados sobre una base temporal bien uniforme y regular.
Para durar es necesario, por tanto, confiarse a ritmos; es decir a sistemas de instantes. Los acontecimientos excepcionales, para marcarnos profundamente, deben encontrar en nosotros resonancias. Ya que la vida es armonía.
El presente trabajo de Pinheiro Dos Santos nos habla de cómo funciona la materia, la substancia y la vida, y en un párrafo dice que hay que curar el alma del que sufre, en particular el alma que sufre del tiempo, del Spleen- mediante una vida rítmica, mediante un pensamiento rítmico, mediante una atención y un reposo rítmicos. Y en primer lugar liberar el alma de falsas permanencias, de duraciones mal hechas: desorganizarlas temporalmente.
Me preguntaba el ¿por qué usa la palabra substancia y no sustancia?, será que en en el sub aparece inscripto el ritmo de la misma.
Creo por todo lo expuesto a lo largo de estas líneas, que la medicina homeopática logra a partir de usar sustancias o substancias, que van a la nada y vienen de ella con una energía especial (ritmada), que se pueda restituir la salud (un ritmo) de un paciente, y esta es la esencia de nuestra querida homeopatía.

 

Dr. Sergio M. Rozenholc