Para llegar a viejo…

 

Hoy no voy a escribir de homeopatía, pero tal vez lo que haga en estas líneas tenga también lenguaje homeopático a pesar que no voy a dar ejemplos de modelos homeopáticos.
La homeopatía me marco un modelo de vida por eso estas líneas dedicadas a una gran persona, un familiar, que estuvo hace pocos días transitando sus últimos momento de vida. Y escribí esto por su fuerza, voluntad y deseos de vivir que infundió todo el tiempo  a todos los que la rodeaban.
Durante la década del 70’ trabaje de empleado bancario y en un momento me asignaron la tarea de controlar el carnet de los jubilados y darles la boleta de jubilación para que puedan hacerla efectivo en la caja.
La tarea la realizaba de manera muy rápida y les decía que por favor el mes que viene vengan a diferentes horarios para que no hagan largas y tediosas colas.
A pesar de que observaba que a la hora y media de apertura del banco lograba que ya no hubiese cola, los jubilados preferían, mes a mes, llegar dos horas antes que se produzca la apertura del banco para poder cobrar, y por lo tanto, hacer una hora y media de cola y esperar.
Es ahí que comencé a preguntarme por primera vez ¿qué era ser viejo? Recuerdo que mi madre decía: “eres tan joven como las ganas que tienes de vivir y tan viejo como tu propio escepticismo”.
Por primera vez aparecían en mi mente dos conceptos diferentes como edad biológica, edad cronológica, y rondaba la palabra jubilación en todo momento.
Cuando recurro al diccionario de la Real Academia Española, describe a la jubilación como eximir del servicio, por razón de ancianidad o de imposibilidad física, a la persona que desempeña algún cargo civil, señalándole pensión vitalicia en recompensa por los servicios prestados. Pero también lo define como, desechar por inútil una cosa y no servirse más de ello. También dice alegrarse, regocijarse.
Como puede observarse varios conceptos encierran la palabra jubilación, imposibilidad, desecho, alegrarse, y casi todas fusionadas.
¿Cómo se podría hacer una semiología fina con estos conceptos para entender el porqué los jubilados van una hora y media antes de que abra el banco a cobrar sus ingresos?
A veces pienso en los servicios prestados y tal vez esta sea la clave para entenderlos, sienten que cobran por lo que prestaron en servicios. Sin embargo creo que en este punto confunden la idea de prestar por el dar. Los jubilados no prestaron, dieron y no solamente dieron, sino tienen que seguir dando porque esa idea esta ligada directamente con la vida hasta el ultimo suspiro, no deben esperar, deben seguir dando porque en el dar hay una actitud de vida, una historia creativa. El dar vence el miedo ese mismo miedo que experimentamos a una edad en donde aparece la muerte como un fantasma más presente. Hay un representante de la cultura popular que describió este momento para mi gusto con mucha lucidéz, es el cantautor catalán Joan manuel serrat, que en una canción de su autoría que se llama “La vejez” que dice:
Si se llevasen el miedo,
y nos dejasen lo bailado
para enfrentar el presente.
Si se llegase entrenado,
y con ánimos suficientes...

Y, después de darlo todo,
en justa correspondencia,
todo estuviese pagado,
y el carnet de jubilado
abriese todas las puertas...
Quizás llegar a viejo
sería más llevadero,
más confortable,
más duradero.

Si el ayer no se olvidase tan aprisa...
Si tuvieran más cuidado de dónde pisan.

Si se viviese entre amigos
que, al menos de vez en cuando,
pasasen una pelota,
si el cansancio y la derrota
no supiesen tan amargos...

Si fuesen poniendo luces
en el camino, a medida
que el corazón se acobarda,
y los ángeles de la guarda
diesen señales de vida...
Quizás, llegar a viejo
sería más razonable,
más apacible,
más transitable.

Si la veteranía fuese un grado,
si no se llegase huérfano a ese trago...

Si tuviese más ventajas
y menos inconvenientes,
si el alma se apasionase,
el cuerpo se alborotase
y las piernas respondiesen...

Y, del pedazo de cielo
reservado para cuando
toca entregar el equipo,
repartiesen anticipos
a lo más necesitados...
Quizás llegar a viejo
sería todo un progreso,
un buen remate,
un final con beso.

En lugar de arrinconarlos en la Historia,
convertidos en fantasmas con memoria...

Si no estuviese tan oscuro
a la vuelta de la esquina...

O, simplemente, si todos
entendiésemos que todos
llevamos un viejo encima...

Los grandes autores como Joan Manuel Serrat  ponen luz al camino,  ya que la vida es una cuestión de valientes y en el vivir uno esta sometido todo el tiempo a los cambios que tiene que enfrentar porque lo único fijo, presente en la vida es el cambio, y la única certeza que traemos cuando nacemos es que alguna vez nos vamos a morir.

Siguiendo esta idea, la vejez es un transito, una etapa más del cambio, el cual transitamos seguramente con más sabiduría y espiritualidad ya por nuestras experiencias, y que como diría Simone de Beauvoir, si uno vivió la vida con plenitud la vejez se nos va a parecer al comer una manzana que es suave, dulce y nos va caer bien.

Quiero dedicar este pequeño trabajo a mi querido suegro recientemente desaparecido.

 

Dr. Sergio M. Rozenholc